ALMACÉN TEMPORAL CENTRALIZADO

La gestión del combustible nuclear

La producción de combustible gastado (CG) es inherente a la operación de una central nuclear (C.N.). Con una periodicidad variable entre 18 y 24 meses, las C.N. reponen entre un tercio y un cuarto de los elementos combustibles del núcleo por otros nuevos.

La gestión de este CG, puede abordarse bajo dos perspectivas:

-en el ciclo abierto, el combustible irradiado es considerado residuo radiactivo de alta actividad y se gestiona como tal, almacenándolo primero en las piscina de combustible en las propias centrales y a continuación en instalaciones temporales específicas.

-por otra parte, en el denominado ciclo cerrado, el CG es reutilizado parcialmente mediante el reprocesado, que consiste en la recuperación de aquellos componentes del combustible usado con potencial energético, fundamentalmente el uranio y el plutonio, para emplearlos de nuevo en un reactor.

Ambos ciclos requieren una etapa de gestión final, del propio combustible irradiado catalogado como residuo, en el caso del ciclo abierto, y de los materiales no reutilizables provenientes del reprocesado, en el caso del ciclo cerrado.

El combustible irradiado en España

La elección del ciclo abierto o del ciclo cerrado se establece fundamentalmente como una opción energética y, por ende, estratégica y económica, que tiene repercusiones en la gestión de los residuos radiactivos.

Inicialmente España optó por seguir el ciclo cerrado. Se optó por reprocesar el CG de las centrales de Vandellós I, José Cabrera y Santa Mª de Garoña, aunque esta práctica se interrumpió en 1982 (moratoria nuclear). Finalmente, una parte del combustible de CN Sta. Mª de Garoña y el combustible CN Vandellós I, en su totalidad, fue enviado al extranjero para su reproceso (Reino Unido y Francia respectivamente).

Actualmente, España ha optado por seguir el ciclo abierto. Desde 1982, todo el CG que se ha generado en el parque nuclear español se ha venido almacenando ‘en húmedo’ en las piscinas de las correspondientes centrales, y en algunas de ellas también ‘en seco’, dentro de contenedores específicamente diseñados, ubicados en Almacenes Transitorios Individualizados (ATI).

Ante la saturación prevista de la capacidad de estas piscinas, a lo largo de la década de los noventa, se acometió la progresiva sustitución de los bastidores originales por otros más compactos, lo que ha permitido, en la mayoría de los casos, retardar notablemente la necesidad de dotar al sistema español de una capacidad adicional de almacenamiento de CG.

 

La necesidad del ATC

A continuación se enumeran las necesidades de almacenamiento temporal de CG y otros residuos de alta actividad que habrá que gestionar en España a lo largo de los años siguientes (6º Plan General de Residuos Radiactivos):

-las descargas periódicas de las centrales nucleares a partir de la saturación de sus respectivas piscinas, para mantener la capacidad de descarga completa del núcleo.

-parte del combustible de C.N. Trillo almacenado en seco.

-Parte del combustible de otras C.C.N.N., cuyas piscinas es muy probable que se saturen antes de que el ATC pueda entrar en operación.

-Combustible de C.N. José Cabrera, actualmente almacenado en seco.

-los residuos de alta y media actividad provenientes del reprocesado del combustible de la C.N. Vandellós I, actualmente en Francia.

-los residuos de alta y media actividad provenientes del reprocesado del CG de la C.N. Santa Mª de Garoña, que se encuentran almacenados en el Reino Unido.

-diversos residuos del desmantelamiento de la C.N. José Cabrera, fundamentalmente los internos de la vasija y otras partes activadas del reactor.

-pequeños volúmenes de residuos de alta actividad generados fuera de las instalaciones o de las actividades del ciclo del combustible nuclear (procedentes de aplicaciones de radioisótopos en la medicina, industria, etc.) y los que pudieran haberse generado en situaciones o actividades no reglamentadas.

Ventajas del ATC

En virtud de los análisis efectuados desde los puntos de vista técnico, estratégico y económico, esta solución se considera como la idónea para caso español y constituye el objetivo básico prioritario para los próximos años.

La idoneidad de la estrategia adoptada está basada en las siguientes consideraciones fundamentales:

-permite abordar la gestión en condiciones óptimas y de un modo unificado para todo el CG, los RAA y RMA, al tiempo que se independiza la gestión temporal de la definitiva.

-dota al sistema de gestión español de capacidad de maniobra ante posibles incertidumbres, como la necesidad de desmantelamiento prematuro de alguna central, que pudieran presentarse en el futuro.

-un ATC reduce el número de instalaciones de almacenamiento temporal de CG, RAA y RMA en España y, consecuentemente, el de emplazamientos nucleares dispersos por la geografía española.

-permite liberar para otros usos, sin restricciones, los emplazamientos de las instalaciones nucleares clausuradas.

-permite cumplir las cláusulas de repatriación de los residuos y materiales del reprocesado de CG en el extranjero.

-desde un punto de vista económico, un ATC supondrá una reducción del coste del sistema global de gestión temporal de los RAA y RMA, frente a la opción de almacenamiento en cada central y demás almacenes temporales necesarios.

-permite racionalizar y optimizar la operación y los servicios de apoyo a la misma.

-ofrece una solución temporal a corto y medio plazo, para en el futuro buscar una solución óptima para el almacenamiento definitivo del combustible, pudiendo analizar las estrategias y soluciones que ya están implantando en otros países.

¿Cómo es el ATC?

El Almacén Temporal Centralizado es una instalación pasiva: no produce energía, ni se dan en ella reacciones nucleares, y tampoco es contaminante.