NOVIEMBRE

Darwinismo tecnológico: innovar o desaparecer.

Solemos definir la innovación, según recoge el Manual de Oslo de la OCDE, como la implementación de una nueva o significativa mejora de un producto o proceso, un nuevo método de mercadotecnia, o un nuevo método organizacional en las prácticas de negocios y organizativas en el lugar de trabajo de una organización o en sus relaciones externas.

El conocimiento científico, el desarrollo tecnológico y la innovación representan actividades esenciales en el progreso económico y social de cualquier país.

En España, dicha importancia queda reflejada en los datos recogidos por la Fundación Española para la Ciencia y Tecnología (FECYT), según los cuales, en el año 2014, el número de empresas con innovación tecnológica en nuestro país ascendía a 18.511 y los gastos dedicados a actividades de innovación fueron de 12.960 M€. Además, más de 7.000 empresas realizaban actividades directas de I+D (lo que representaba el 5,5% del total del tejido empresarial español) contribuyendo a que el 13,14% de la cifra de negocios de las empresas fuese resultado de introducir productos innovadores.

 

En el caso del sector nuclear, esta importancia se hace más patente ante la necesidad de mantenerse a la vanguardia en materias como la seguridad de las instalaciones o la gestión integral de los residuos radiactivos.

Más concretamente, la industria nuclear española, conformada por diferentes empresas altamente competitivas, consolidadas y experimentadas, ha evolucionado según las circunstancias de cada momento, aportando valor a todas las actividades de la actividad nuclear e incorporando nuevas tecnologías adaptadas a las necesidades y requisitos. Una muestra de estos esfuerzos se encuentra en el hecho de que la industria nuclear española invierte más de 70 M€ anuales en programas de I+D+i, cifra superior a la de otros sectores significativos como el textil, la construcción naval o la metalurgia.

En nuestro país, gran parte de las actividades de innovación del ámbito nuclear se coordinan a través de CEIDEN, una plataforma tecnológica que engloba, no sólo a las empresas, sino también a los centros de investigación y universidades, con la intención de lograr que todos los actores del sector estén presentes en los proyectos internacionales más importantes de investigación y desarrollo de reactores avanzados, energía nuclear de fusión (como ITER) y física de altas energías.

En definitiva, podemos decir que la actividad de la industria nuclear española es garantía de que la tecnología nuclear no sólo se mantiene, sino que se sigue desarrollando para apoyar a las centrales actualmente en operación, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras, atendiendo a un mercado en crecimiento y participando en los programas internacionales más significativos.